¿Qué humanidad estamos construyendo?: USS reflexiona sobre IA desde el humanismo cristiano

“No podemos vivir de tips, resúmenes y opiniones”, afirmó el Cardenal Fernando Chomali, Arzobispo de Santiago, en un conversatorio con el rector de la USS, Carlos Williamson, sobre inteligencia artificial y la centralidad de la persona.

Organizado por la Dirección General de Asuntos Estudiantiles desde el área de Pastoral USS, el conversatorio “IA y centralidad de la persona: reflexiones desde el humanismo cristiano” reunió hoy en su campus Bellavista al cardenal arzobispo de Santiago, Fernando Chomali; al rector de la Universidad San Sebastián, Carlos Williamson; y al director del Centro de Inteligencia Artificial USS, Claudio Gelmi. La conversación fue moderada por el editor ejecutivo de Ediciones USS, Jacinto Gorosabel.

“No hay otra forma de hacerle frente a la inteligencia artificial que se nos impone que con lo más propio nuestro: la razón, el pensamiento, la reflexión y la oración”, planteó el cardenal Chomali. Y el rector Williamson puso sobre la mesa la pregunta que ordenó el encuentro: ¿qué humanidad estamos construyendo?

Una pregunta antigua en tiempos nuevos

La directora general de Humanidades, Sylvia Eyzaguirre, abrió la jornada recordando que la IA irrumpió de forma masiva en 2022 con ChatGPT y que su avance trae “riesgos y oportunidades inconmensurables”. Citó la encíclica Magnifica Humanitas, que invita a mirar la fragilidad humana no como un defecto, sino como una característica esencial que debe ser cuidada.

Desde esa encíclica, Claudio Gelmi recogió las imágenes de Babel y Jerusalén para plantear una disyuntiva: “La cuestión no es simplemente decir sí o no a la tecnología, la verdadera pregunta es qué estamos construyendo con ella”. Para el director del Centro de Inteligencia Artificial USS, los límites no son una barrera a la innovación, sino lo que le da dirección, y a la universidad le corresponde formar criterio: “En un mundo lleno de respuestas, tendremos que enseñar a formular buenas preguntas”.

El cardenal: lo propio, lo que la IA no puede hacer

“No podemos vivir de tips, resúmenes y opiniones. Necesitamos hacer las cosas propias”, afirmó Chomali, y agregó que eso es precisamente lo que la inteligencia artificial nunca podrá hacer. Lejos del pesimismo, describió este como “un tiempo de cambio fascinante” y se dirigió a los jóvenes presentes: nadie les puede robar el deseo de comprender su vida como un don para los demás, y de ellos depende hacer de ella “una obra de arte al servicio de los demás”.

La importancia de la formación

El rector Williamson advirtió que la IA es una herramienta “tremendamente valiosa” si se usa bien, pero también “muy peligrosa”. Y trasladó el problema a la sala de clases: si en lugar de formar a un estudiante se le entrega una herramienta para obtener rápido una respuesta sin ejercer su discernimiento, “no lo estamos formando: lo estamos deformando”.

Para el rector, la formación debe permitir que cada estudiante desarrolle pensamiento crítico, autonomía intelectual y creatividad. Y la vara para medir cualquier avance es una pregunta: “¿Esta tecnología hace la vida más humana y más digna para las personas?”.

Una Universidad con reglas propias

Estas reflexiones dialogan con el camino que la USS ya recorre. Mientras buena parte de la educación superior aún debate cómo regular la IA en las aulas, la universidad optó por incorporarla con propósito y bajo sus propias reglas: una política de lineamientos para un uso responsable, la formación de sus docentes y proyectos de innovación e investigación, a través de su Centro de Inteligencia Artificial, una alianza con Amazon Web Services y Tutor Seba IA, un tutor virtual con un rol socrático: no entrega respuestas directas, sino que guía el descubrimiento.

“Queremos que sea un apoyo que potencie el pensamiento crítico, no una muleta que lo reemplace”, explica Gelmi.

En un tiempo de respuestas inmediatas, el humanismo recuerda que la dignidad de la persona no depende de su utilidad ni de lo que produce. Esa certeza, que el conversatorio puso en el centro, es lo que permite mirar la inteligencia artificial sin temor ni ingenuidad: como una herramienta al servicio de las personas, y nunca al revés.